domingo, 21 de octubre de 2012

El Zanjón, una máquina del tiempo en San Telmo


Para poder comprender el significativo valor histórico de “El Zanjón de Granados”, conocido también como “el tercero del sur” deberíamos retroceder en el tiempo y situarnos en las tierras de la actual Buenos Aires, muchísimo antes que existiera esta ciudad. Incluso mucho antes que se conociera como “El zanjón de Granados” o que se supiera en estas tierras el significado de la palabra zanjón. Simplemente, en aquel entonces era uno de los arroyos que desembocaba en las aguas del Río de la Plata.

En el año 1580, con la segunda fundación de Buenos Aires realizada por Juan de Garay, el límite sur de la última manzana de la ciudad estaba delimitada por este arroyo.

El nombre de “El zanjón de Granados” proviene del apellido de las hermanas Granados, quienes vivían cerca del arroyo a principios del siglo XIX y eran famosas en el barrio por cocinar los tradicionales pastelitos criollos durante la revolución de mayo de 1810.

Fue así, como en esa época, la zona estuvo habitada por familias acaudaladas, que vivieron en aquel entonces del comercio y la exportación de cueros. Tuvieron también saladeros donde hacían el charqui es decir, trozos de carne secada y conservada con sal. El negocio principal se basaba en el comercio aprovechando al máximo todo lo que podía producirse con el ganado.

Una de estas familias, de origen español, vivía en una lujosa mansión construida en el año 1830, en la actual calle Defensa 755. Tenía tres patios, terraza y mirador, ya que desde allí podía observarse el Río de La Plata que en ese entonces estaba sólo a 150 metros, a diferencia de los 2 Km que la separan hoy. El río llegaba a la actual Avenida Paseo Colón.

Posteriormente, con la llegada de los inmigrantes y después de las epidemias que azotaron el barrio entre 1870 y 1871, como la fiebre amarilla y el cólera, estas propiedades comenzaron a devaluarse. Por tal motivo, estas familias aristócratas se dirigieron hacia el norte, dejando esta propiedad y muchas otras en el abandono.

Fue así como la casa quedó habitada por inmigrantes de todo Europa y pasó a convertirse en un conventillo, cada vez con menos mantenimiento y cuidados.

Según un censo de principios del siglo XX, vivían en la propiedad 100 personas, las cuales convivieron solamente con dos baños y una cocina.

En el año 1965 la casa tuvo que ser desalojada por peligro de derrumbe, ya que no estaba construida con cemento, sino con ladrillo y adobe (masa de barro mezclado y tratado para la construcción). De esta forma quedó abandonada durante años, convirtiéndose prácticamente en un basural.

La casa parecía quedar en el olvido pero en el año 1985 un vecino del barrio, “Don Jorge”, decidió invertir en la propiedad, con la idea de reciclar el inmueble para la realización de un emprendimiento artístico y gastronómico. Sin embargo, durante el proceso de limpieza y restauración realizó un inesperado e impactante hallazgo. Por debajo de la propiedad apareció un túnel que no figuraba en los planos. Un túnel por el que alguna vez corrió el agua del zanjón antes que se realizaran las tareas de alcantarillado de la ciudad.

Entusiasmado por el descubrimiento, Don Jorge decidió cambiar la idea original del proyecto y llamó a un equipo de arqueólogos, proponiéndose sacar a la luz la historia de esta propiedad y su invalorable contenido histórico.

Las tareas de restauración llevaron casi veinte años. Se realizaron importantes trabajos de ingeniería, buscando rescatar la arquitectura original, con una combinación de modernidad. Los muros fueron restaurados con ladrillos que igualaron exactamente las piezas faltantes e inyectados con cemento para que vuelvan a tener solidez. Se realizaron excavaciones en sótanos para fortalecer los cimientos permitiendo a su vez el hallazgo de numerosos objetos de época (pipas, juguetes, restos de vajilla, botellas, herramientas y cubiertos entre otros). También se encontraron una enorme cisterna bajo tierra de 30.000 litros donde se almacenaba el agua de lluvia, un viejo aljibe por donde aun hoy se escucha el ruido del agua de las napas cercanas, vigas y marcos originales.

Fue necesaria la intervención de especialistas en arqueología urbana para asegurar la rigurosidad de los pasos que se dieron. Y como si todos estos trabajos fueran insuficientes, el destino hizo que se hallaran en los túneles del nivel inferior, la confluencia de un segundo brazo del arroyo que bajaba por la calle Chile.

Hoy además de funcionar como museo, “El Zanjón” utiliza algunos de sus espacios para la realización de eventos exclusivos y poder generar fondos para su mantención.

“El Zanjón” es un espacio de contexto histórico y arqueológico único, el cual ha recibido reconocimientos internacionales por su trabajo.

Al ingresar, hacer el recorrido por la propiedad, y encontrarse con los túneles de “El Zanjón de Granados” uno puede experimentar aquella grata sensación de sorpresa, que tuvo Don Jorge al descubrirlo. De esta forma, hoy podemos visitarlo y viajar en el tiempo reviviendo cuatro siglos de historia porteña.

Días y horarios de visitas:

Defensa 755, San Telmo
Lunes a Viernes de 11 a 16 Hs. Visitas a cada hora.
Domingos de 13 a 18 Hs. Visitas cada 20 minutos

Fuente: Revista Cuatro Diques

Link: http://www.cuatrodiques.com.ar/el-zanjon-una-maquina-del-tiempo-en-san-telmo

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