Es uno de los barrios con más historia de la Ciudad de Buenos Aires. Y en cada cuadra hay una joya de la arquitectura para conocer. Acá, una selección para los que pasan el verano en la ciudad.
Cada barrio de la Ciudad de Buenos Aires posee un encanto especial. San Telmo, por ejemplo, guarda íconos arquitectónicos. Construcciones emblemáticas, que merecen ser conocidos no solo por los turistas -- del interior y del exterior que siempre -- sino también por los porteños, ya sea en una caminata o en un recorrido guiado. A continuación una selección -- como todo elección es subjetiva -- de algunos edificios que que se destacan por su riqueza y que forman parte de nuestro patrimonio arquitectónico.
1- Iglesia Nuestra Señora de Belén, Parroquia de San Pedro Telmo, Humberto Primo 340.
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lunes, 25 de enero de 2016
lunes, 6 de mayo de 2013
Raíces danesas en plena Ciudad
La comunidad dinamarquesa tiene su propia Iglesia. Un edificio de 82 años lleno de historias.
Su ubicación no es una casualidad. Igual que otros templos de comunidades nórdicas, la cercanía con el puerto tiene su razón. Es que esos edificios solían ser refugio para los marineros que llegaban a Buenos Aires y buscaban asistencia no sólo espiritual. Por eso, después de estar algunos años usando un salón en la avenida Paseo Colón al 1100, la comunidad dinamarquesa de Buenos Aires decidió tener su propia iglesia. Así, en mayo de 1929 compraron el terreno; en agosto de 1930 colocaron la piedra fundamental y el 10 de mayo de 1931 inauguraron ese edificio que el viernes próximo, en Carlos Calvo 257 y sobre la vieja barranca del bajo porteño, cumplirá 82 años.
Su denominación en idioma original es Dansk Kirke, pero aquí se la conoce simplemente como Iglesia Dinamarquesa o Danesa. En su momento, el terreno costó poco más de $ 30.000 y el adelanto (unos 10.000) se había juntado con el esfuerzo de muchos que, con donaciones, rifas y kermeses, sumaron billete tras billete. Ya había pasado una década de la llegada del primer pastor y la comunidad de residentes daneses en Buenos Aires iba en aumento, algo que también se registraba desde años anteriores en otros lugares como Necochea, Tandil y Tres Arroyos.

Su ubicación no es una casualidad. Igual que otros templos de comunidades nórdicas, la cercanía con el puerto tiene su razón. Es que esos edificios solían ser refugio para los marineros que llegaban a Buenos Aires y buscaban asistencia no sólo espiritual. Por eso, después de estar algunos años usando un salón en la avenida Paseo Colón al 1100, la comunidad dinamarquesa de Buenos Aires decidió tener su propia iglesia. Así, en mayo de 1929 compraron el terreno; en agosto de 1930 colocaron la piedra fundamental y el 10 de mayo de 1931 inauguraron ese edificio que el viernes próximo, en Carlos Calvo 257 y sobre la vieja barranca del bajo porteño, cumplirá 82 años.
Su denominación en idioma original es Dansk Kirke, pero aquí se la conoce simplemente como Iglesia Dinamarquesa o Danesa. En su momento, el terreno costó poco más de $ 30.000 y el adelanto (unos 10.000) se había juntado con el esfuerzo de muchos que, con donaciones, rifas y kermeses, sumaron billete tras billete. Ya había pasado una década de la llegada del primer pastor y la comunidad de residentes daneses en Buenos Aires iba en aumento, algo que también se registraba desde años anteriores en otros lugares como Necochea, Tandil y Tres Arroyos.
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