Son dos, tienen sobrenombre y arrancaron un proceso de restauración realmente notable. La vasta sede del Ministerio de Agricultura empezó a recuperar su aspecto de 1919.
Hay unos pocos edificios que se ganan el honor de ser conocidos por su nombre, como el Kavanagh, y poquísimos que se ganan un sobrenombre. Tienen que tener su magia, un enganche de encanto que los haga recordables, lo que explica que en general tenga torrecitas o miradores, o tengan cara de alojar fantasmas. El único edificio público que se mereció este mimo es el que aloja el Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca, que levanta sus mansardas en Paseo Colón al 900. A los taxistas hay que indicarles la altura y decirles simplemente que uno va a Las Mellizas.