
Su ubicación estratégica y su devenir histórico le permiten desplegar hoy múltiples facetas: es parte de la zona central y a la vez, conserva una sólida actividad residencial; en pocas cuadras se puede pasar del área institucional a una calle de clima barrial; de la venta de antigüedades, a la zona de oficinas. En este paisaje que concentra gran parte de nuestra historia y que mantiene muchos de sus edificios significativos, se puede reconocer y proyectar parte de lo que somos como comunidad, como ciudadanos, como porteños.