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domingo, 16 de diciembre de 2012

Los manuales del señor Mario


Mario Schraiber comenzó a vender libros en el barrio hace 36 años, frente al colegio Normal Nro.3, en Bolívar al 1200. Y esa referencia urbana fue mi brújula para encontrar su librería, un lugar lleno de estanterías que llegan hasta el techo repletas de textos, artículos escolares y de oficina. Ellas son parte de su mundo diario. “Lo bueno de esto es que vengo porque me gusta. En ningún momento sentí este trabajo como pesado u obligatorio. Hay muy poca gente que se dedica a lo que quiere” nos comenta Mario orgulloso.

Su vocación comenzó hace cincuenta años y, al instalarse en San Telmo, empezó vendiendo todo tipo de libros como novelas y textos escolares. Luego agregó librería escolar y más tarde un servicio de atención a empresas con artículos de oficina y computación. Su última incorporación fueron los libros técnicos. “Lo único que me falta adicionar es librería artística” dice Mario.

domingo, 29 de julio de 2012

Los Porteros eran los dueños de la escuela

En el ámbito educativo, años atrás, la figura del portero remitía a la autoridad. Aquella persona era identificada por su impecable guardapolvo color blanco, azul o -en algunos casos- gris y asistía tanto a los directivos y docentes, como también a la totalidad del alumnado. Con el paso del tiempo y como tantos otros, este trabajo fue transformándose hasta llegar a la actualidad en que cambió desde la vestimenta -que los distinguía- hasta las actividades diarias del oficio.


“Antes usaba guardapolvo, pantalón y camisa azul, porque era el uniforme que nos daba el Gobierno de la Ciudad, ahora ya no uso uniforme”, cuenta el portero de la escuela Otto Krause (Paseo Colón 650), Washington Naranjo, quien vive en el segundo piso de ese industrial y fue testigo, a través de los años, del paso de muchas autoridades del colegio. Comenzó a los treinta años de edad y marcando la diferencia con épocas pasadas, cuenta que su trabajo “era más respetado” y “tenía más obligaciones” que en la actualidad. “Era otra cosa, los alumnos eran más respetuosos y las autoridades más exigentes”, afirma este hombre que, por ser el portero de dicha Institución desde hace 25 años, conoce el oficio mejor que nadie.