El histórico barrio porteño no le teme a la llegada de nuevos emprendimientos que alternan con los bares notables, el mercado, sus calles adoquinadas y esos entrañables personajes de historieta
San Telmo es el barrio donde cada vez que alguien lee Sobre héroes y tumbas, de Ernesto Sabato, sabe que se encontrará sin dudarlo con los personajes de Martín y Alejandra por el mítico parque Lezama, que en la actualidad está en remodelación.
Durante décadas fue inmune al paso del tiempo, pero su dueña, la española Manuela López, se cansó de tantos años de trabajo
¿Qué sería de Buenos Aires sin sus bares? En eso pensaba de camino a Bolívar y Estados Unidos, en San Telmo, para averiguar si era cierto que el histórico bar notable La Coruña había cerrado sus puertas de una vez y para siempre.
Durante décadas, ese templo de la comida nada rápida, mesas de madera y charlas clandestinas había sido inmune al paso del tiempo.
Sergio Renán lo eligió como escenario de su película El sueño de los héroes, y cientos de vecinos y turistas aparecían por allí para dejarse fascinar por una postal viva de la ciudad que ya no es.
La dueña del lugar, la española Manuela López, servía milanesas con tenedor de una vajilla y cuchillo de otra; en un costado, la tele transmitía una programación de interferencias, y enfrente, a un lado del amplio ventanal, los lectores aprovechaban el microclima de sopor y extrema calma para leer durante horas y consumir apenas un café.