Abierto desde 1961 en la calle Bolívar, en pleno corazón de San Telmo, bajó la persiana ante la imposibilidad de afrontar un elevado alquiler que le pedían los dueños del inmueble, que pertenece al histórico mercado del barrio.

La Coruña era San Telmo", se lamenta Zulema "la negrita", de 82 años, una histórica de la cuadra de uno de los primeros barrios que tuvo la ciudad. A pocos metros de su bar, el "Pedro Telmo", se erige la reja metálica de otro boliche, que deja entrever el esqueleto metálico de un mostrador que ya no está, un aura amarillo que lo envuelve todo, y un cartel de "Prohibido Fumar", lo único que sobrevivió de lo que supo ser un lugar de referencia. Ya no quedan pucheros, camparis, las charlas de clientes en la madrugada, ni los gritos de Carmen poniéndolos en su lugar. Ya no. Tras casi 60 años, cerró el bar notable La Coruña, en el corazón de San Telmo. Con él ya son al menos 12 las confiterías o cafés protegidos por ley que dejaron de funcionar en los últimos once años, sobre un total de 84 lugares emblemáticos.
El gobierno de la Ciudad desconocía la situación de La Coruña, y quien estaba a cargo de la cantina de Bolívar 982, Carmen Moreira López (hija de los fundadores), ya no podía o no quería seguir. Los dueños son los mismos que administran el Mercado, quienes le pidieron que cierre de diciembre a marzo para hacer reformas en el piso y el techo (supuestamente se llovía), según contó a Tiempo Argentino. "Aunque Carmen se fue y en estos meses no tocaron ni remodelaron nada", afirma Luis, de la carnicería del Mercado que les proveyó mercadería durante estas tres décadas. Teniendo en cuenta los 7000 pesos por mes de alquiler, más los sueldos de los empleados y la imposibilidad de vender, el mensaje fue que "indirectamente cierre", a lo que se agrega la negativa de los dueños a renovarle un alquiler vencido hace tiempo.