miércoles, 20 de junio de 2012

El museo de la parroquia San Pedro González Telmo. Una rica -y poco conocida- fuente de historia local

Entrar en el Museo de la Parroquia de San Pedro González Telmo es como acceder al altillo de la casa de nuestros abuelos, donde objetos de antigua usanza y que por razón del tiempo han perdido su uso, quedan expuestos a la vista de los más curiosos.


El Museo de la Parroquia San Pedro Gonzalez Telmo. Foto: Edgardo "Super 8" Gherbesi.

El Museo de la iglesia es relativamente nuevo aunque está físicamente establecido en una de las parroquias más antiguas de la ciudad, la de San Pedro González Telmo, cuya primera edificación data de 1734. El conjunto arquitectónico del edificio de la parroquia junto con la iglesia de Nuestra Señora de Belén, el antiguo colegio homónimo y la Casa de Ejercicios Espirituales fue construido en diferentes etapas. Los jesuitas realizaron la iglesia sobre una base de cruz griega, como era la costumbre en Europa (recordemos que los padres jesuitas eran europeos que venían a evangelizar estas tierras y traían los conocimientos del viejo mundo). La construyeron hasta cierta altura, luego se agregarían las cúpulas de las torres y la cúpula del transepto (espacio donde se une la nave longitudinal con la transversal) en 1859.

sábado, 12 de mayo de 2012

El conventillo boutique

Un gran edificio antiguo, una idea y un claro concepto arquitectónico dieron como resultado un hotel con una síntesis armoniosa de glamour, tradición y habitabilidad.


Cuando el arquitecto Lucio Neumann descubrió este antiguo edificio con pasado de conventillo, ubicado en la calle Chacabuco 748, no dudó en encarar su adquisición y su remodelación. Hoy es el hotel boutique Patios de San Telmo, y aún conserva esa esencia. El inmueble, de tres plantas, sobre un lote de 14 m x 63 m, se encontraba en malas condiciones. 

En los años veinte se había modificado el cuerpo del frente y construido la fachada ecléctica que luce hoy, y en los patios se fueron agregando construcciones precarias. Un relevamiento minucioso determinó su aptitud para incorporar elementos nuevos. Se conservaron las plantas originales, pero se eliminaron los baños públicos y se construyeron cuatro habitaciones más. 

La cocina, la sala de máquinas y los baños fueron ubicados en un espacio que se logró mediante una excavación y submuración bajo el primer cuerpo y el patio. Terminada la etapa de recuperación, se encaró la consolidación estructural. Los antiguos entrepisos de vigas de quebracho –trabajadas con hacha y azuela– y ladrillos de plano se reciclaron utilizando soportes metálicos. En el cuerpo del frente, sobre el lobby y el restaurante, la planta se ubicó sobre estos antiguos entrepisos, y en la selección de materiales nuevos predominaron aquellos que, ya presentes en el edificio original, aún forman parte del repertorio de la construcción contemporánea, como perfiles de hierro, baldosas calcáreas y madera en machimbre, que contribuyeron a conservar el aura de lo antiguo.

Fuente: Perfil

Link: http://www.perfil.com/ediciones/2012/5/edicion_675/contenidos/noticia_0002.html

domingo, 6 de mayo de 2012

¿Habrá un cambio en San Telmo si se lo designa Distrito de las Artes?

Cuando uno vive en un lugar, a veces no tiene en cuenta lo que está a mano y tiende a buscar en otras zonas de la ciudad. San Telmo es un barrio que ha cautivado a gran cantidad de artistas tanto en el pasado como en la actualidad pero ¿eso es razón para que sea nombrado como parte de un Distrito de las Artes? Para dilucidar el tema, consultamos con gente relacionada a las letras y otras expresiones de la cultura, buscando sus opiniones sobre este posible proyecto.

miércoles, 2 de mayo de 2012

La era psicodélica

En un rincon del mercado de San Telmo esta Mundo beat, el local que nos devuelve a los años 60 con todo el color en la cocina.


El barrio de San Telmo, pura callecita empedrada, no sólo trae objetos salvados de mil naufragios y estimulantes estampas tangueras. De repente, en un rincón del viejo mercado de Defensa al 900, emerge una nostalgiosa vidriera para quienes añoran flequillos, pantalones Oxford y camisas floreadas. A metros de Plaza Dorrego, entre puestos de frutas, verduras, carnes, fiambres y antigüedades, hay un espacio para “lo viejo pero no tanto”, lo suficiente como para despertar comentarios como: “en mi casa lo teníamos” o “igual a mi tarro de azúcar”. Hablamos de Mundo Beat, la estación desde donde parte este viaje hacia los años 60 con la guía de Alberto Pappo y Hernán Aiello, coleccionistas de objetos de aquellos años, con un refinamiento que remite a los más acabados objetos de diseño en plástico.